martes, 17 de septiembre de 2013

EL COLONIALISMO RUSO

"Se supo hoy de nuevos atentados de la ultraderecha islámico-salafista en Chechenia y se desbarata célula de la Yijad Islámica que operaba en Kirguistán"... Este es fragmento de cable informativo reciente de la Itar-Tass que es la central de prensa de mayor importancia en Rusia. Se funda en 1904 y así como sirvió a los Romanof después es instrumento de los Soviets y ahora a Putín. Está -desde su origen- ligada a Moscú. Eso explica la orientación occidentalista del cable que se transcribe.

Repúblicas ex soviéticas del Asia Central. Limitan con Irán y Afganistan.
La noticia obliga a regresar al tema de las colectividades del Asia Central que son -ya en la época de los zares- sojuzgadas. Si centenariamente el Ducado de Moscovia estuvo bajo la dominación de los khanes -mongolicos y musulmanes- a comienzo del XIX se invierte la situación. Los rusos con apoyo del fusil de repetición, el telègrafo y las ferrovías logran sacudirse de esa tutela y asumir la hegemonía sobre esa gigantesca comarca. Emblema de aquella supremacía son el Transcaspiano y el Transiberiano.

Rusia imposibilitada de expandirse sobre Europa -el Imperio Austrohúngaro lo impide- cultiva vínculos con nacionalidades de raíz eslava de los Balcanes oprimidos por la Turquía otomana. Nace así el paneslavismo que -muy posteriormente- intenta instrumentalizar Stalin. El oriente es la opción menos difícil. Entonces avanza sobre  KazajistánKirguistánTayikistánTurkmenistán, Azerbaiyan, Dugestan y Usbekistán. En lo racial unos son turánidos y otros mogoloides. Todos, musulmanes y en jerga se les conoce como "tártaros".

La época soviética se caracteriza, al menos en la fase staliniana que es la más dilatada, por una potente rusificación. Supone imponer el alfabeto cirílico, el ruso como idioma, PPCC dependientes del Politburó kremliniano y, algo aun más colonial, el establecimiento de enclaves rusos. Eso afecta también a Armenia y Georgia que son nacionalidades cristianas y no turanias ni mongólicas. También se registran deportaciones masivas como la de los kalmucos de Crimea. Esa fértil península es poblada por colonos rusos.

Chechenia es un pueblo montañés del Cáucaso también islámico que, después del derrumbe de la URSS, intenta recuperar soberanía e identidad. Moscú lo impide y la represión rusa aun continúa así como la resistencia. Eso lo verifica la epopeya de las denominadas "viudas negras", los atentados del Metro moscovita y la captura del teatro Dubrovka de la capital del país que preside Putin. Interesante destacar que mientras los países europeos ejercen el colonialismo en ultramar, la Rusia -zarista, soviética y "democrática"- lo practica en su propio hinterland.