lunes, 31 de marzo de 2014

UN "26" EN LA HABANA

Fue en 1972 que vivimos esta experiencia en la Isla. Era el 25 de julio y fuimos al “Tropicana”. Allí lo que se sabe: salsa y plumas, alegría y curvas, mulatos y mulatas en armoniosos movimientos de ojos, cabezas, dorsos y caderas. Ni que hablar de los pies obedientes a la música con un ritmo espléndido que no lográbamos alcanzar pese a nuestro esfuerzo. Inmediatamente después de la medianoche el espectáculo cesa y ya siendo 26 comienza la conmemoración del Asalto al Cuartel Moncada. Es la fecha matriz del proceso revolucionario de inspiración martiana que tumba el batistato y genera el nuevo orden.

Ya entonces eramos críticos de aquel proceso por el viraje de Fidel a posturas prosoviéticas. Habíamos experimentado amargura por el apoyo de La Habana a  la irrupción de tanques rusos a Praga y antes,  vergüenza por el inconsulto retiro de las ojivas nucleares ordenado por Nikita Kruschev. Sin embargo, como hoy –casi por un asunto de familia- continuábamos apoyando a Cuba. Se recordaba aquello de “revolución sandía”, verdeoliva por fuera y roja por dentro, que ya se denunciaba en 1961. No obstante, Playa Girón nos repletó el pecho de orgullo como en el ayer Dien Bien Phu y hoy la epopeya de Faluja.

Volvamos al “Tropicana” y evoquemos nuevamente como sin “orden superior” se modificó la atmósfera de  revisteril a militante. Advierto a mi grupo “si estos huevones se ponen a cantar La Internacional permanezcamos sentados. Por ningún motivo erguirse ni menos puños en alto”. Obtengo completo apoyo. Efectuaríamos un acto de oposición agraviando a los “ñangaras” como se conoce a los comunistas en Cuba. Sin embargo, no ocurre así. A las 12.01 comienzan a batirse palmas y se escucha el estribillo “¡26, 26, 26...!”. Acto seguido como obedeciendo a un conjuro mágico se canta el Himno del MR26.


Quedamos “con los crespos hechos”. La Internacional no fue coreada. Al escuchar ese himno tan emotivamente entonado por la concurrencia nos sumamos al coro. Aquello era el retorno al 59, a la hora auroral de los barbudos, el dilatado minuto de la esperanza resurrecccionada. No había “ñangaras”, sino patriotas y nosotros nos fundimos en la letra de esa Marsellesa caribeña y concluimos emocionados hasta las lágrimas abrazados con nuestros paisanos de la Isla. Sentíamos que perduraba el fuego nacionalista de esa revolución que nos sedujera con sus boinas y machetes, su fervor martiano y bolivarista.

domingo, 30 de marzo de 2014

COVADONGA

Se la vincula sólo a Iquique y Punta Gruesa. Antes y después la oscuridad… Son pocos aquellos que saben del Combate Naval de Papudo (26.11.1865). En tal choque nuestra Armada la captura. Es la Guerra contra España. Chile integra la Alianza del Pacífico con Bolivia, Perú y Ecuador. De esa conflagración son el bombardeo de Valparaíso y, por cierto, Abtao donde son colegas Grau y Prat…

Después viene el 21 de mayo de 1879. Hecho archiconocido. El fin del buque gemelo de la Esmeralda no se menciona en la Historia Oficial. Expongo en mi obra “FFAA: reflexión permanente” que es hundida -en la bahía de Chancay- por la Defensa de Costa de Perú (13.10.1880). Por cierto que su comandante, en ese momento, no es Condell, sino el comandante Pablo Ferrari.

Se reseña el hecho para que aprendamos que los otros beligerantes de la Guerra del Pacífico disponen no sólo de derrotas, sino también de victorias. Una historia que se precia de objetiva debe mencionar unas y otras. Exhibir sólo los triunfos mapochinos constituye una puerilidad. Sin duda el hundimiento de la emblemática nave es una catástrofe convierte en duelo las Fiestas Patrias de 1880.


sábado, 29 de marzo de 2014

DIPLOMACIA NO ES HIPOCRESIA

Indagaré en mi pasaporte si fue en 1971 o 1972. En La Moneda está Allende. Convenio Cubana de Aviación y LAN Chile. Vuelo inaugural y unos veintitantos catedráticos de la Universidad Nacional de Chile invitados. Arribo a Rancho Boyeros. Traslado al Hotel “Habana Libre”. El Instituto de Amistad de los Pueblos ICAP es el anfitrión. Por “el correo de los brujos” se sabe: es una dependencia del Servicio de Seguridad adscrita al Ministerio del Interior MININT. Los tours son a la soviética, es decir, envasados con rígidos programas y autobuses cuyos desplazamientos cubren de la madrugada a la media noche. Las habitaciones son cada día prolijamente registradas. En cada piso una chivata –“soplona”- controla nuestros pasos. Hay prohibición de invitar extraños. La policía secreta, omnipresente. La población temerosa.

Un día  almorzamos con el embajador de Chile, Juan Enrique Vega. Hasta hoy posee figuración pública. Incluso creo estuvo acreditado en Belgrado durante aquella guerra que genera la desintegración de Yugoslavia.  Se sirven suculentas viandas. El dicho diplomático anhelando posar como más castrista que Castro irrumpe contemplando un plato  “¿qué les parece esta maravilla? Y nos quieren convencer que aquí hay desabastecimiento”. El funcionario del ICAP que comparte la mesa, con  desplante, sin preámbulos, lo rebate manifestando: “Se equivoca, embajador, esto es privilegio de los invitados. Nuestro pueblo está sujeto a amargas restricciones por el bloqueo”. Sin duda, una inolvidable lección de ética patriótica que –por un instante- convierte en mequetrefe al representante del Chile allendista

UNA IRONIA DE J. ABELARDO RAMOS

Su hija Laura lo confirma, al maestro –jamás los mapochinos lo llamamos: “El Colorado”- fue un iconoclasta. Incluso en las relaciones con el entorno inmediato. Se mantuvo distante de las solemnidades. Sus discípulos, en esta república andina del Pacífico sur, recordamos ese desplante irónico que seducía. 

Apenas una situación: aprovechando un chasqui le enviamos paquete de libros y  botella de pisco. A la semana –entonces no existían los e-mails- llega carta suya. Contenía una  sola frase: “Chilenos, para la próxima menos libros y más pisco”. Nos hizo reír y muchísimo. 

NEGOCIACIONES POR LA PAZ

Narraba Santiago Benadava, experto en RREE, un curioso episodio. Resaltaba su honda significación. En una de las tantas jornadas de negociaciones derivadas de la mediación vaticana que evita la confrontación bélica chilenoargentina y, por último, pone punto final al pleito del Beagle, el cardenal Samoré invita a ambas delegaciones a conocer la Biblioteca de la Santa Sede. Se detiene ante un armario donde se acumulaban en perfecto orden infinitos volúmenes. Lucen elegantes empastes. Sin duda, eran infolios venerables.

El prelado tomó uno y apenas leyó el título “Histórica relación de las guerras entre Calabria y Sicilia”. Era el primero de 12 volúmenes con detalles de la conflagración que ensangrentara el extremo meridional de la Península de los Apeninos al finalizar el siglo XVII cubriendo casi un decenio. Los funcionarios de Santiago y Buenos Aires se vieron obligados a sonreir. El prelado había dado –con sibilina estrategia- una pequeña lección bolivariana y sanmartiniana a ambas diplomacias y ... sin palabras. 


ALLENDE, UP Y RREE

Circula la versión de un Presidente Allende promocionando -desde Santiago- una diplomacia bolivariana. En el viejo PS hubo, sin duda, nexos con el APRA y el PRI y cierta vocación latinoamericanista. Esa tendencia alcanza su nivel máximo con la jefatura de Ampuero en la postulación del general Ibáñez a la Presidencia. Entonces está Perón en la Casa Rosada, Vargas en Brasil y se imponen, tras cruentos choques armados, el MNR y la COB en La Paz. No obstante, en 1970 La Habana ha girado del demonacionalismo a posturas prosoviéticas y en la UP el influjo del PC es tan potente que distorsiona el discurso y la praxis de la tienda de Grove. Se hace moda el “marxismo-leninismo” y La Moneda se matricula en la Guerra Fría apostando a Moscú.

La diplomacia durante los 1000 días allendistas no posee ningún giro novedoso. Se desplaza al comienzo por los carriles tradicionales. En 1971 Allende se entrevista, en Salta, con el Presidente Lanusse. Logro: la Casa Rosada acepta el arbitraje de Londres en el litigio limítrofe austral y La Haya queda  como instancia apelatoria. Tampoco se observa interés por arquitecturar un trapecio antimperialista asociando Santiago con Lima gobernada por Velasco Alvarado, con La Paz  donde gravita el binomio Ovando-Torres y con Buenos Aires manejado por el justicialismo. Apenas si hay, al comienzo del fin, una gira presidencial a las repúblicas del Grupo Andino. Sin embargo, ya es “demasiado tarde y demasiado poco”.

El finiquito de más de 20 querellas limítrofes con Argentina una de las cuales –el Beagle puso a Chile y Argentina al borde de la guerra- no es obra de Allende. Disolver –al menos congelar- la estructura de mutua desconfianza que divorcia a Santiago con Lima, tampoco. Negociar una fórmula de armonía con Bolivia en orden a suprimir el encierro que padece esa república no figuró en la agenda de la UP. Quienes lo propusimos -envueltos en aquella atmósfera enrarecida por los fanatismos y las suspicacias- fuimos estigmatizados. Lo importante entonces era el noviazgo con la Isla de Martí. No obstante, se sabe: la gira de Fidel por todo el país constituirá para el régimen una lápida y aquella entrevista en el Kremlin con Brezhnev el epitafio.

El boliviano Néstor Taboada Terán –entre otros- manifiesta que, en La Moneda de entonces prevalecía un clima latinoamericanizante. Lo dudo. Nos entrevistamos con el canciller Almeyda. “Estaba en otra”… oía y no escuchaba, miraba, pero no veía. Se había “apunado” y participa de “enloquecimiento colectivo” que afectó a la UP y a la cual alude Isabel Allende Bussi. Hermético e inmutable parecía un moai encaramado en la cumbre del Aconcagua, pero no inspirado por Bolívar, sino por Lenín. Su norte, La Habana. Lo demás, inexistente. Insistimos en asambleas. Cosecha: abucheos y sospechas. Entonces cuando la campaña de “canonización” de Allende alude a su política exterior bolivariana... es obligatorio desmentirla.





jueves, 27 de marzo de 2014

PATRIOTERIA SOLAPADA

Nuestro etnocentrismo se presenta en locuciones habituales. Apenas ayer el Ministro de Hacienda usa la expresión yanqui “país bananero”. Ella ofende a repúblicas como Ecuador u otras de Centroamérica que exportan esa fruta. Aquí se usa para nutrir el engreimiento chilensis y, de paso, descalificar patrias fraternas.

No es la única. Lo “tropical” y el “tropicalismo” se identifica con la charlatanería y lo selvático... Error: el segmento norte de Chile es tropical. Peor aun –entre otros- Brasil es puro trópico. La elite y sus acólitos, por eurocentrismo, sostienen que la civilización sólo florece sólo bajo climas templados o fríos.

El exembajador Luis Maira opinaba con soberbia “en Chile no opera, como en México, el dedazo”. Se refería a la designaciones por La Moneda de personas para cualquier cargo. La sentí como “patada en las canillas bajo la mesa” a la patria  que acogiera con generosidad a tanto exiliado y luego al mismo Maira como diplomático.


Estas manifestaciones de excepcionalismo “pichicatean” nuestra patriotería conformista y agresiva. Constituyen ofensas a países hermanos. Urge cuestionarlas tanto como aquellos chistes de ciertos humoristas y que agravian, particularmente, a bolivianos y argentinos. Se condena la discriminación, pero se practica.

FEMINISMO: MODA

Ese afán por la “paridad de género” puede empujar a excesos. Pareciera ocultar cierta envidia al mundo varonil. En función de la banderola del feminismo, las damas en vez de beber una “gaseosa” se empinan la “chela”, la piscola o el “vinacho”. El fútbol sustituye al básquetbol o a la gimnasia rítmica. Se compite con los varones en proferir groserías. Se impulsan campañas proaborto… Estimo que esos supuestos “derechos” no benefician a la mujer, sino la dañan. Su encanto disminuye con tufo a trago. Su cuerpo no se modela, sino endurece con aquel deporte. Las ordinarieces verbales le restan  encanto. Sobre el aborto... no hay comentario.

miércoles, 26 de marzo de 2014

ALLENDE, UP Y FINANZAS

Esa inflación en el ascensor... La manía de Vuskovic
La canonización de Allende impide visualizar los yerros de su gobierno. Su  fracaso se atribuye integramente a la sórdida estrategia de la derecha y a las maniobras de Washington. Es cierto, imposible negarlo. No obstante hay errores propios que, de un modo u otro, generan una grieta entre el régimen y la población. Uno de ellos -por cierto no el único, pero importante- es el financiero. Hacía decenios las Facultades de Economía y de Derecho venían enseñando que la inflación -"sanamente controlada", agregaban algunos catedráticos- era una especie de “óptimo lubricante” de la máquina económica.

Se comentaba -no sin sorna- que las emisiones inorgánicas en el pasado remoto se juzgaban "el estiércol del demonio". En consecuencia, con la teoría que "poco veneno no mata" y además oxigena, comienza Chile a padecer inflación. El fenómeno, durante medio siglo, es parte del paisaje así como la Cordillera de los Andes. Periódicas huelgas se complementaban con elevación de salarios y estos se solventaban con papel moneda. Era un juego equivalente, en el escenario del Parlamento, al vaivén de mayorías y minorías.

Con Allende esa metódica financiera se acentúa. La gestión del ministro Pedro Vuskovic -exfuncionario de CEPAL- no sólo levanta la compuerta, sino la arranca de cuajo. La Casa de Moneda trabaja las 24 horas y la estampida de precios se compensa con alzas siderales de remuneraciones. Al comienzo hay prosperidad increíble... diversos sectores se tornan operativos a plenitud y el comercio se activa. Aumenta el poder adquisitivo. De pronto ya a mediados del 72 la economía se atora. El dinero comienza a sobrar y el mercado se desabastece.
Desabastecimiento se inicia con la sobrecompra y esto por
el exceso de circulante.

La incertidumbre del porvenir inmediato convierte en acaparadores a todos los chilenos. Aparecen las colas y se anuncia la Libreta de Racionamiento. El espiral inflacionario toca techo y al perder importancia el circulante se retrocede al trueque. Ya no era el papel moneda  "el lubricante de la economía", sino "el estiércol del demonio". Emporios y tiendas, farmacias y carnicerías exhiben el letrero "no hay" mientras surge el mercado negro. El descontento se generaliza. Las FFAA esperan la luz verde del Pentágono… Se está al borde del 11.O9.73.



CASTELLANO O MAPUDUNGUN

Al finalizar 1994 comienza la euforia de los “copiones” mapochinos por la experiencia escolar española. En la Península se vive, a horcajadas de la Transición,  el destape. La democracia se expresa en quemazones del pabellón patrio y  la histeria de los particularismos regionales. 

Eso de “España una, grande y libre” se juzga una antigualla, se acentúa el terror de la ETA y el afán por la “modernidad” envuelve a la sociedad española. En ese contexto nos visita, en el Ministerio de Educación, donde me desempeño como asesor, una “experta”  catalana y catedrática. Según recuerdo, auspiciada por el Banco Mundial.

Dicta una conferencia sobre la reforma educativa ibérica ante funcionarios de esa Cartera. Lo que motiva esta breve crónica es el cierre de su disertación. Muy segura de sí misma manifiesta: “les agradezco la atención prestada. Sin embargo, pido disculpas por no usar el idioma del país, sino el castellano”

Quizás por fatiga nadie repara en el disparate. Constituyo la excepción. Me pongo de pie y expreso: “Discúlpe la colega española, pero aquí el idioma nacional es el castellano. Me avalan Gabriela Mistral, Pablo Neruda y 15 millones de paisanos”. El silencio que se produce se cortaba con tijera. Lo altera sólo la invitación a un cóctel.


PRESTES Y CODOVILA

Luis Carlos Prestes, militar brasilero,
encabeza revolución de los tenientes
La autobiografía de Pablo Neruda titulada “Confieso que he vivido” (Edit. Losada, Buenos Aires, 1974) es un banco  de datos. Se divide en cuadernos. En el núm. 11  narra sus encuentros con Prestes y Codovila. Vale la pena detenerse en las semblanzas de uno y otro.

Aunque su cálculo político –cualidad que no abandona nunca- lo empuja a visiones igualmente indulgentes no hay duda que su simpatía está con el teniente que capitanea una insurrección armada y no con el burócrata eurosoviético al servicio del Kremlin antes de la perestroika.

Hay más... informa del filoperonismo el líder brasileiro que se contrapone a las estigmatizaciones del PC “argentino”. Anota que Prestes opina: “No hay fascismo en Argentina. Perón es un caudillo, pero no un jefe fascista ¿Dónde están las camisas pardas o negras?”. Testimonio que se debe profundizar.


ANECDOTA CARIOCA


En 1963 hice una pasantía en Río de Janeiro. Pude  confirmar -como se lo expreso a Julio Fernández  Baraibar- que el gigante verde de Suramérica no es sólo  cocoteros, balonpié y carnaval. Por sobre la Amazonía, Sonia Braga y Pelé hay un gigantesco país y
Limita con todos los Estados suramericanos con la sola excepción de
Ecuador y Chile
un pueblo mulato entonces de casi 200 millones. Aquello respiraba poderío, aunque el carioca no internaliza noción de "potencia". Sin embargo, en pleno entusiasmo integracionista -hoy conservado, pero quizás atemperado porque la empresa la diviso menos fácil- doy un charla en la Universidad Federal. Aire acondicionado, decenas de rostros plurirraciales, garotas deslumbrantes... Expongo la tesis muy a la cepaliana -Herrera, Prebisch, Sanz de Santa María y Mayobre- gasolineada de fervor habanero y con un Jango Gulart en la Presidencia.


 Finalizo y procedo a responder consultas. Se entabla grato diálogo. Quizás no tan intenso como los 40º grados que nos esperan a la salida del paraninfo. Una estudiante muy atractiva  -algo más que veinteañera- cierra el foro con una afirmación entre ingenua y realista. Me resulta extraña a la hebra expositiva y a la filosofía bolivariana sustentada. Expresa: "He escuchado con sumo interés la disertación. También las opiniones vertidas en el debate. Siento que todos se están complicando. Brasil es Estados Unidos. En nada lo perjudica que se añadan a la Unión las otras repúblicas suramericanas"... Quedamos ¡plop!, como dice Condorito y casi sin aire, por efecto de la imperial acotación. El analgésico: no cosecha los atronadores aplausos que temiera. Fue, sin embargo, el punto final de aquella palestra.

HOMENAJE A OCTAVIO PAZ

CORTES: EXORCISMO Y LIBERACION

por Octavio Paz

La figura de Cortés provoca juicios antagónicos. De Bernal Díaz del Castillo a Francisco López de Gómara hasta los historiadores y biógrafos que los han sucedido -durante cuatro siglos- nadie escapa a una fascinación que va de la idolatría al aborrecimiento. El hombre no fue menos complejo y diverso que las interpretaciones que suscita. Su mocedad es una novela de aventuras a ratos heroica y otras picaresca. La conquista de México evoca las empresas de Julio César en las Galias o de Babur en el Indostán. El parecido se acentúa porque como ellos, es un escritor notable y sus “Cartas de Relación” soportan airosas compararse con “Comentarios de la Guerra de las Galias” y con las ”Memorias” del conquistador de la India. Su voracidad sexual le pareció a Prescott, que lo admiraba, la de un semental. La crueldad y la perfidia propia de algunas de sus acciones –la matanza de Cholula y la ejecución de Cuauhtemoc- evocan los actos de esos príncipes inescrupulosos y espléndidos del Renacimiento como Borgia o Malatesta. Las ingratitudes y desaires que padeciera al regresar a España habrían merecido un soneto de Quevedo. Los amores de Cortés con Marina recuerdan otros en que se mezcla la ambición política con la pasión erótica como los de Marco Antonio y Cleopatra.

Su biografía es un fragmento de la Historia de la Edad Moderna. Suele parecer una epopeya fantástica. El sitio de Tenochtitlán y el heroísmo de asediados y asediadores equivale a Troya. Al mismo tiempo, la significación filosófica del choque de dos civilizaciones hacen pensar no tanto en Homero, sino en Gibbon o en Hegel: Cortés ante Moctezuma es Alejandro ante Darío. Su diplomacia y sagacidad al unir a las naciones indias contra el opresor Estado azteca parecen inspirados en las máximas de Maquiavelo. No obstante, Cortés es renacentista por un costado y por el otro es rezago medieval. Siempre fiel vasallo y creyente fervoroso. Esto lo distingue de otros capitanes incrédulos como Condé y Bonaparte. Militar, político, diplomático, aventurero, ávido de oro y de mujeres, devoto católico. Como si fuera poco explorador osado y laborioso fundador de ciudades. No es fácil amarlo, pero es imposible no admirarlo.

Su figura soporta los juicios y prejuicios, comparaciones de diverso tipo, controversias ardorosas. Además es un mito. A diferencia de los personajes históricos complejos y ambiguos como la realidad misma, los mitos son simples y unívocos. De ahí que las pasiones que generan son fervientes y feroces. El mito cortesiano es mexicano y es obscuro y negativo. Por lo primero es incomprensible para el extranjero y por lo segundo se asemeja a una herida enconada. Cortés es el emblema de la Conquista: no como un fenómeno que al enfrentar a dos mundos, los une, sino como la imagen de una penetración violenta y de una usurpación astuta y bárbara. Con la conquista –rapacidad, doblez, sadismo- comienza la opresión y la injusticia. En la peculiar lógica del mito, hecha de oposiciones simétricas, la Conquista simboliza el comienzo de la dominación y la Independencia, el principio de la libertad. Así la función del mito de Cortés es ideológica. Mejor dicho aun, es la pieza maestra de un teatro mitológico.

En sus orígenes el mito es inglés, francés y holandés. Pertenece al periodo de la expansión europea y a la querella entre los imperios del Viejo Mundo coaligados contra España. Al comenzar el siglo XIX nuestros ideólogos lo reelaboran e insertan en México. Primero es un arma de la emancipación y, al promediar esa centuria, se emplea como ariete en la tarea de demolición del viejo orden católico conservador. Por una curiosa transposición ideológica, se visualiza a la Independencia como la fuente de la nacionalidad mexicana afirmación desde ya discutible. Peor, aun se le presenta como un retorno a la situación anterior a la Conquista. México recuperaba su soberanía demolida por Cortés. Cuauhtemoc se habría asombrado de encontrar aliados en los biznietos del mismo Cortés. Descendientes de sangre y más que eso de cultura porque quienes asumen como propias las tesis del liberalismo pertenecían a la tradición occidental que pasa de la Península al Nuevo Mundo.

Durante el siglo XX el mito se acentúa. El indigenismo y la arqueología lo fortifican. Villa y Zapata, aunque mestizos, se exhiben esgrimiendo banderola aztequista. Sobre muros de un edificio Diego Rivera pinta a Cortés como un esperpento. Se trata de una caricatura mezquina que revela una admiración que se avergüenza de sí misma y manifesta rencor. Con mayor energía se presenta la condición negativa del mito en Orozco. La pintura está en el Colegio de San Ildelfonso. Es de comienzo del siglo XVIII . Haber ocupado ese sitio para esa obra expresionista es una incongruencia estética. Sin embargo, hay algo más: la pintura presenta a Cortés y a Marina, apodada Malinche, desnudos, las manos entrelazadas y una suerte de quietud propia del Paraíso. Son la versión criolla de Adán y Eva, pero a los pies hay una nota trágica: el cadáver de un indígena. Hay pues un aroma de fecundidad ensamblado con una nota de letal brutalismo. Es notoria una grandeza sombría. Se registra un enigma sórdido que nutre nuestro complejo de inferioridad.

Llamo trágica el mural de Orozco porque la esencia de la tragedia consiste en presentar oposiciones que son irreductibles, salvo por el aniquilamiento de uno de los términos. En el mito la aniquilación de uno de ellos que es el indio muerto no resuelve el conflicto, sino lo aviva y agrava. La aniquilación del otro término simbolizado por Cortés implica convertir al Padre en Violador, al Fundador en Usurpador, al Héroe en Genocida. La conversión de Cortés en Satán tampoco pone fin al conflicto. El mito, según se desprende del fresco orozquiano supone una contradicción insoluble: al lecho nupcial se añade no una cuna, sino una tumba. Hay un conflicto desgarrador sin desenlace, una herida sin cicatrizar, una reyerta a lo Pirro.

El carácter ideológico del mito es evidente: fue arma de combate de un partido. Se trata de una riña del ayer. Hoy, pelea entre fantasmas. Aparte de su irrealidad, el mito es nocivo porque en lugar de unir, divide. Su función es exactamente contraria a la del Cid que fue también un mito. Sin embargo, Rodrigo Díaz une a los españoles, Cortés divide a los mexicanos, envenena almas y alimenta rencores anacrónicos y absurdos. El odio a Cortés no es ni siquiera odio a España, sino odio a nosotros mismos. El mito impide vernos en nuestro pasado y, sobre todo, bloquea la reconciliación de México con su otra mitad. El mito nace de la ideología –ideología para colmo ajena- y sólo la crítica a esa ideología podrá disiparlo. El conquistador debe ser restituido al sitio a que pertenece con toda su grandeza y todos sus defectos: a la Historia. Así dejará de ser un mito antihistórico y se convertirá en un personaje histórico, es decir, humano. Entonces los mexicanos podremos vernos a nosotros mismos con mirada clara, generosa y serena. Se trata de una cura moral y deben emprenderla los herederos directos de los usuario del mito, es decir, nuestra intelectualidad y clase política. De allí que la crítica propuesta debe comenzar con una autocrítica. Exorcizando a Cortés se asoma la genuina liberación.




(*) Este artículo se publica en 1985 con motivo del 500º aniversario del natalicio de Hernán Cortés (Medellín, Extremadura 1485). CEDECH juzga conveniente redifundirlo porque constituye un alegato contra la leyenda negra antiespañola esgrimida hoy con fuerza por el contranacional indigenismo. El autor –figura patricia de la inteligencia iberoamericana- es uno de los Premios Nobel de Literatura que enaltecen a nuestra América.

    Republicamos este texto como homenaje al centenario del ilustre maestro Paz  (1914-2014).  

MARTIN FIERRO

Casi siglo y medio ... y tan lozano como cuando se publica. Sus estrofas adquieren la estatura del  Mio Cid y del "Canto General" . Como puente entre ambos monumentos literarios , "La Araucana". En 1872 se edita aquel cantar de gesta pampero, rioplatense, suramericano y universal. José  Martí -en el XIX- comenta "Se rompen la cabeza nuestros paisanos con La Odisea. No es necesario buscar a Ulises en la Grecia de los arcontes. Está allí en ese texto de Hernández". Hoy con sólo leer sus versos iniciales se estremece el más ilustrado y el más neófito. No es fácil convencer de lo anotado a nuestros docentes de liceos. Continúan con el "Diario" de Ana Frank y "La metamorfosis" de Kafka. Ambas lecturas manifiestan el eurocentrismo delirante.

"Martín Fierro" narra la rebelión del gauchaje contra la alambrada y el latifundio. Es literatura militante. Su autor es hombre de tribuna y barricada, de pluma y sable, de pensamiento y acción. Fierro -gaucho manso y después gaucho matrero- es el Quijote de los campesinos desvalidos. Jinete en veloz pingo vive su ventura, aventura y desventura en ilimitado escenario de la pampa. La obra constituye un compendio de sabiduría rural, un alegato político y una protesta lírica. Al otro lado del Atlántico, motiva el aplauso de Miguel de Unamuno. Estamos ante una maciza obra que es patrimonio del mundo hispánico así como en prosa lo es "Comentarios Reales" del Inca Garcilaso de la Vega Chimpuocllo.

Hernández es nacionalista iberoamericano.    Como tal se opone al genocidio que Brasil, Uruguay y Argentina perpetran contra el Paraguay  (1864-1870).       En ese momento asesora al    caudillo López Jordàn   quien,   en Entre Ríos,        desobedece a la Casa Rosada negándose a marchar          contra la patria de Francisco Solano López.        Equivale al     coronel   Vidaurre que repudia la   Guerra     contra    la                Confederación Perú-Boliviana insurreccionándose contra   Diego Portales   en   la    Quillota de 1837.        Hoy al cerrarse el litigio oceànico peruanochileno    se recuerda   la    estrofa     del "Martín Fierro": "Los hermanos sean unidos/ porque esa es la ley primera,/  tengan   unión   verdadera,  en     cualquier tiempo   que sea,/porque si entre ellos pelean/los devoran los de ajuera".

miércoles, 19 de marzo de 2014

MUJER ANDINA


De Lima el destacado periodista Vìctor Manuel Alvarado Salazar me alcanza estas fotografías. Sé que Inés Melchor se luce en ODESUR como atleta de primerísimo nivel.         Ignoro si Jacinta sea un personaje    de tira cómica como Condorito, pero mi opinión es que su atuendo, rostro y trenzas no apocan, pues   así viste -con seguridad- la abuela de Inés y así recuerdo a mi bisabuela de origen campesino que    no era "torpe, sucia e ignorante", sino  cristiana, laboriosa y luchadora.   Sin ese temple no hay una campeona como Inés . Renegar del ayer es una modalidad de suicidio. Además se debe añadir al presente comentario que "lo andino" no está restringido sólo a Perú.

sábado, 15 de marzo de 2014

EDUCACION CIVICA O FUTBOLITIS

Interesante observación que formula lectora del El
Mercurio el l7.04.2014


sábado, 8 de marzo de 2014

CAROLINA ECHEVERRIA... ¡RENUNCIA!



ULTIMO MINUTO...                   acaba de renunciar a   la Subsecretaria de las FFAA adscrita   al   Ministerio   de   Defensa     la controvertida Echeverría.

jueves, 6 de marzo de 2014

FELIPE BULNES

General Manuel Prieto
Presidente 1841-1851
Lo designa Piñera, lo aprueba Bachelet y lo elogia el actual canciller. Sociológicamente pertenece a familia -como decía mi abuela- empingorotada. Hoy se dirá ABC1. Dicho de otro modo a la clase aristocrática que monopoliza el poder, el prestigio y el dinero desde la Independencia. Algo  parecido ocurre con los Errázuriz, los Larraín, los Echaurren, los Vial, los Eyzaguirre, los Zañartu, los Walker, los Undurraga y otros clanes cuya hegemonía derivan, principalmente, del triunfo del "peluconaje" en Lircay y Ochagavía (1829). Por temor a perder sus prerrogativas  trituran a  Balmaceda en Concón y Placilla (1891). Ni que hablar de 1973. En esa oportunidad instrumentalizan a las FFAA.

Felipe Bulnes Serrano, recién designado embajador ante la Casa Blanca y en comisión de servicio a La Haya para representar a Chile en litigio con Bolivia, es ex Secretario de Estado en Educación. Desciende, en línea directa, del general Manuel Bulnes Prieto. Este militar encabeza la II Expedición que destruye la Confederación Perú-Boliviana, en Yungay (1839). También está emparentado con Aníbal Pinto, el mandatario que inicia la Guerra del Pacífico (1879) y con Gonzalo Bulnes Pinto redactor de la versión oficial de ambas confrontaciones con las repúblicas vecinas.

Felipe Bulnes
Embajador
Su abuelo el Presidente Juan Luis Sanfuente es quien urde la "guerra de don Ladislao" (1920). Se expresa en movilización de tropas por peligro de ataque de Bolivia y Perú. Tal artimaña apunta a impedir, en las urnas, la victoria de Arturo Alessandri. Menos distante es su padre Francisco Bulnes Sanfuente designado embajador en Lima por Pinochet y juzgado persona no grata por Perú al sospecharse implicancia con espionaje. Luego asesora a la Cancillería y da conferencia sobre la Expedición Libertadora del Perú en que niega el aporte argentino a tal epopeya.

Pareciera injusto negar mérito a un personero por sus ancestros, pero en diplomacia la imagen es factor importante.No sería -por ejemplo- adecuado que Bonn remita, como embajador, a Paris a eventual nieto de Adolfo Hitler o Londres a Buenos Aires un sobrino de la Thatcher... Por otro lado, en las familias la antigua generación transfiere a la joven una interpretación de los hechos del ayer reciente o remoto que perdura en la memoria del clan. El caso del general Krasnof es aleccionador. Vertió todo el odio acumulado por sus antepasados en torturar a allendistas que juzga asesinos de su parentela rusocosaca.

lunes, 3 de marzo de 2014

TEXTOS ESCOLARES ...


En "El Mercurio" 02.03.2014 se publica la presente nota. Es una invitación al debate.